miércoles, 3 de marzo de 2021

La complejidad de las relaciones humanas

  No hay otro ser vivo que posea una manera de relacionarse entre individuos de la misma especie más enrevesada que la de los humanos, aunque distintos animales u otros organismos poseen formas de comunicarse entre sí con procedimientos más complejos como lo puede ser el caso de muchos insectos y las feromonas, mamíferos acuáticos y los ultrasonidos o muchos otros animales que producen sonidos que conllevan a significados parecido al sistema de comunicación humana; nos destacamos no porque nuestra manera de expresar ideas y conocimientos sea única o especial sino por el uso y sentido que le damos a la misma. Mientras que los animales transmiten lo que saben los humanos manipulamos dicha información y la usamos para transmitir lo que nos conviene, es aquí donde radica la complejidad humana. 

 

La manera en la que los humanos se relacionan entre si construyendo las relaciones interpersonales surge a través de la comunicación que estos realicen y como ya lo vimos esta siempre va a estar influenciada por la conveniencia y uso que cada individuo le quiera dar, por lo que no es insensato afirmar que todas las relaciones que la sociedad humana crea nacen con el fin de aprovechar la cualidad o capacidad de otro individuo así como la de ser aprovechados y cada individuo dictaminará que porcentaje desea tener de este puente entre dos o más personas y cuanto desea dar. Partiendo de esto se puede argumentar que todas las relaciones de índole interpersonal están constituidas para el uso de una característica ajena y ya que esta es la única base fundamental de su creación no sería necesario ningún rasgo emocional, o mejor dicho, las relaciones humanas no son sentimientos sino métodos de aprovecharse y se dictaminará cuál de las partes es más eficiente para arrebatar y cual es capaz de mantenerlo oculto de mejor forma, ya que una de las características que posee este sistema es que aunque ambas partes sepan por lo que están juntas es necesario que ninguna lo deje ver de manera clara, de lo contrario la relación se fractura y desmorona porque:



Podemos tomar la analogía del humorista Luis Piedrahita sobre la sandwichera:

“Muchos tenemos objetos que no utilizamos, pero aun así no los podemos dejar ir, es un vínculo emocional que nos mantiene ligados a ellos y aunque no nos resulten útiles no los podemos tirar, yo por ejemplo tengo una sandwichera que hace 3 años no me preparo un sándwich y no me gustan, pero siento que no la puedo tirar porque algún día voy a querer prepararme uno”

El humorista basa esto en que en muchas ocasiones hay personas que nos resulta imposible alejarnos de ellas, por lo que, si tan solo somos objetos para otro ¿Qué es este vínculo que imposibilita hacerlo? Y a su vez nos explica que en las relaciones ya sean de amigos, parientes, amoríos, laborales u otra índole hay que definir quién es sujeto y quien objeto. Esto nos abre las puertas a pensar una teoría mucho más acertada y que puede compaginar con ambas sucederás.

Somos animales, evolucionamos, pero en el fondo aun lo somos y como característica fundamental poseemos un instinto natural, la evolución nos ha dotado de la habilidad de racionar y con ello vienen los sentimientos ligados. Si seguimos portando este instinto que en una vida primitiva servía para garantizar la supervivencia por medio de la explotación ajena, podríamos afirmar que la condición que nos fuerza a comportarnos de esta manera apropiativa y de explotación es nuestro instinto que reacciona de manera objetiva sin influenciarse por los sentimientos. Es aquí cuando entra el componente subjetivo humano, aquella parte que a pesar de venir de un lado racional es lo que nos permite sentir sentimientos que no velan por la razón sino por el interés propio y que evolucionados se desapegan del individuo y pasan a ser parte de la relación que los formó, los sentimientos no están con el individuo están con el puente de relación que el mismo construyó junto a otra persona u a otro grupo de personas.


Es necesario realizar una introspección de sí mismo y las relaciones que mantiene en el momento, analizar cuáles de ellas parten de una base de apropiación y egoísmo donde lo importante es el beneficio propio, como las que parten de una base sentimental y las imbuidas en ambos rasgos. Esto debido a que son necesario ambos para construir nuestra relación, que se puede dividir en dos tipos que se necesitan mutuamente:


Las relaciones donde se busca el intercambio de objetivos requieren una parte racional y sentimental, para no deslumbrar la verdad y acabar con el puente de conexión, generando cansancio ya que necesitamos una repercusión sentimental tras un aporte para vivir.


Las relaciones sentimentales necesitan que las partes implicadas intercambien conocimiento y objetivos, los humanos necesitan un impulso de progresión que les haga sentir que la entablación de dicha relación posee un fundamento y da resultados, dicha progresión apoya y aviva el sentimiento que las partes sientan por la otra, da margen de mejora, proporciona estabilidad y mantiene ligada al sujeto-objeto, sin este fundamento las relaciones se desmoronan rápidamente en cuanto el progreso emocional y sentimental se complete.



Tan solo queda preguntar